La influencia del sudeste asiático nuevamente deja su huella en un encuentro MG.
El pollo previamente mascerado con la salsa (la cual debe tener una consistencia espesa), se saltea al wok con cebollas picadas y se presenta en a mesa con arroz blanco espolvoreado con jengibre salteado.
El jengibre y la salsa teriyaki nos sacan de paseo por oriente, como si fuésemos protagonistas de una novela de Murakami. El vino Animal (Ernesto Catena) despierta los sentidos de la manera más esperada: aromas y sabores se entrelazan para dar como resultado una propuesta original.
Colores, formas y nuevos sabores dicen presente. De Japón a la mesa porteña sin escalas!
Un vuelo por la estratósfera de los sentidos...
